Los adultos crean redes y mafias que se dedican a lucrarse explotando sexualmente a los niños. En Chapinero este flagelo se ha incrementado.

Instituciones que velan por la defensa y protección de sus derechos denuncian que las personas homosexuales son los principales 'clientes' de los menores en esta localidad.

Las entidades Red del Buen Trato del Hospital de Chapinero y la ONG Fundación Renacer llegan a la misma conclusión: son cada vez más los niños y niñas que son obligados en Chapinero a utilizar su cuerpo como mercancía de comercio sexual.

Este diagnóstico se basa en estudios que han adelantado, pero sobre todo en el número de niños que actualmente están en proceso de recuperación en Renacer. En total hay 249, de los cuales el 16 por ciento residen en nuestra localidad, que es la tercera después de Mártires, que ocupa el primer lugar con 55 por ciento y Santa Fe con 20.

Pero la característica, en especial, que preocupa más a estas dos entidades dedicadas a proteger los derechos de la infancia es la proliferación de niños menores de 18 años contactados por homosexuales que pagan por su cuerpo.

"El respeto y reconocimiento a la diversidad de género no puede poner en peligro a los niños para que sean explotados sexualmente", expresa Stella Cárdenas, directora de la Fundación Renacer.

Cárdenas se refiere a que en bares de encuentro gay, wiskerías, residencias, reservados (lugares clandestinos dedicados a la prostitución) y prostíbulos vinculan a menores, en su mayoría de sexo masculino, para obligarlos a ejercer prostitución, turismo sexual y pornografía.

Todas estas son modalidades de explotación sexual comercial que recientemente esta ONG ha detectado en la ZONA.

"Esta es quizás la peor forma de violación a los derechos que puede tener un niño. El daño psíquico es muy difícil de recuperar y en la mayoría de los casos quedan graves secuelas. Además, están muy cerca de contraer enfermedades de transmisión sexual", afirma Mireya Avellaneda, directora del programa de Buen Trato del Hospital de Chapinero. 

Los lugares

Un recorrido por Chapinero confirma esta denuncia.

El sitio más crítico es el parque de la Iglesia de Lourdes.

"Es el que más se presta para que los 'clientes' se oculten y se lleven a los niños", opina Bibiana Peña, quien lleva más de 10 años trabajando en este tema con la Fundación Renacer.

En este lugar, se pueden ver cinco adolescentes, que no sobrepasan los 16 años, después de las 12 del día. Viven cerca de la calle 63 en residencias.

Otro lugar crítico, en donde se puede comprobar la presencia de los menores, es en la zona de 'La Playa', en la calle 59 entre las calles 13 y avenida Caracas.
El proceso de recuperación

Aproximadamente dos años puede durar en tratamiento un menor de edad que ha sido explotado sexualmente.

Los niños, niñas y adolescentes que son víctimas de este flagelo, sufren principalmente de inseguridad, tienen baja autoestima, desconfianza, presentan continuos intentos de suicidio y creen que no merecen nada en el mundo.

El proceso de tratamiento de estos menores empieza por convencerlos a entrar a un hogar donde inician una etapa de desintoxicación y una fase de crecimiento y desarrollo personal.